333 días, qué número más bonito... Así que hoy no te daré la chapa con rayadas mentales melancólicas y/o pseudopoéticas. Te habrás dado cuenta, de todos modos, de que bajo mi fachada de potential fucker se esconde una persona muy sensible, cursi y algo estúpida. Así que descansemos de las paranoias de resaca, pa que dejes de querer pegarme.
Hoy he ido a la biblioteca. Aunque durante la media hora que estuve retrasando la alarma del móvil pensé que no iría. Había pensado medio millón de excusas absurdas que poder decirle a Laura para no tener que ir con ella a la biblioteca. Luego me di cuenta de que tengo que salir del agujero de una vez (del de mi habitación y del de mi pasotismo crónico). Así que me levanté, me vestí y volví a irme sin ducharme. Por las mañanas la calle huele diferente; huele a pueblo, a café, a tierra mojada. Y los rayos de sol más madrugadores te despiertan y te acarician haciéndote sentir viva. (Vale, vale, ya paro de decir cosas ñoñas).
Estar en la biblioteca no es divertido. Pero la ida y la vuelta hacen que merezca la pena. Cuando uno se levanta a las 8 en vez de a las 2 de la tarde siente que ha hecho algo productivo con su vida, que no ha tirado otro día de mierda a la basura. Y si Pink te acompaña cantándote al oído todo el camino, mejor que mejor.
A veces se me queda la sonrisa puesta mientras camino, o me río. Y me da igual que la gente piense que estoy zumbada. Y creo que en parte les contagio, hay quien al verme sonríe también.
Recuento de boyeras en la biblioteca: 1 absoluta, 1 probable. La absoluta es una tía rara (a la que ya había fichado en anteriores ocasiones) de unos 25 años con el pelo corto y teñido de rojo. Creo que debería denunciar a su peluquero. No entiendo muy bien cómo alguien en su sano juicio querría llevar ese corte de pelo. Lo describiría, pero es imposible. La probable era una hippie. Pelo corto, alta, mona de cara. Pero ya se sabe que con las góticas y las hippies es difícil jugársela. Son bastante desconcertantes.
De todos modos... ¿Cómo se le entra a alguien en la biblioteca?
Mientras me planteo una serie de técnicas factibles y poco humillantes (en el hipotético y muy posible caso de rechazo), te dejo seguir con tu interesante vida.
(Cambio y corto).
PS: He suspendido la del otro día, lógicamente...
Hoy he ido a la biblioteca. Aunque durante la media hora que estuve retrasando la alarma del móvil pensé que no iría. Había pensado medio millón de excusas absurdas que poder decirle a Laura para no tener que ir con ella a la biblioteca. Luego me di cuenta de que tengo que salir del agujero de una vez (del de mi habitación y del de mi pasotismo crónico). Así que me levanté, me vestí y volví a irme sin ducharme. Por las mañanas la calle huele diferente; huele a pueblo, a café, a tierra mojada. Y los rayos de sol más madrugadores te despiertan y te acarician haciéndote sentir viva. (Vale, vale, ya paro de decir cosas ñoñas).
Estar en la biblioteca no es divertido. Pero la ida y la vuelta hacen que merezca la pena. Cuando uno se levanta a las 8 en vez de a las 2 de la tarde siente que ha hecho algo productivo con su vida, que no ha tirado otro día de mierda a la basura. Y si Pink te acompaña cantándote al oído todo el camino, mejor que mejor.
A veces se me queda la sonrisa puesta mientras camino, o me río. Y me da igual que la gente piense que estoy zumbada. Y creo que en parte les contagio, hay quien al verme sonríe también.
Recuento de boyeras en la biblioteca: 1 absoluta, 1 probable. La absoluta es una tía rara (a la que ya había fichado en anteriores ocasiones) de unos 25 años con el pelo corto y teñido de rojo. Creo que debería denunciar a su peluquero. No entiendo muy bien cómo alguien en su sano juicio querría llevar ese corte de pelo. Lo describiría, pero es imposible. La probable era una hippie. Pelo corto, alta, mona de cara. Pero ya se sabe que con las góticas y las hippies es difícil jugársela. Son bastante desconcertantes.
De todos modos... ¿Cómo se le entra a alguien en la biblioteca?
Mientras me planteo una serie de técnicas factibles y poco humillantes (en el hipotético y muy posible caso de rechazo), te dejo seguir con tu interesante vida.
(Cambio y corto).
PS: He suspendido la del otro día, lógicamente...
xDDDDD
ResponderEliminarHola, salada.
Llevo media hora buscando tu blog. Estoy deseando leer lo que te ha pasado esta semana (no he estado, y no te he podido leer).
No dejes de escribir.
Un besazo!
Yo también pienso que el olor de la mañana es diferente, sabes?
ResponderEliminarA veces huele a estar de viaje en una cafetería austriaca donde no sabes que pastel escoger antes de salir a patearte Viena, temprano, cuando aún están regando los jardines.
Voy a tener que dejar de leer tu blog porque también sacas el lado cursi que llevo dentro, y eso no mola, porque sólo hace falta una grieta para que se te empiece a descascarillar el corazón... ay!
Bueno, sigamos sintiéndonos estúpidas mientras escribimos cosas de las que luego nos avergoncemos, pero nunca sabrá nadie quienes somos en realidad.
Y menos mal XD